It’s Christmas time!

Abrir el video adjunto antes de comenzar a leer el post… (El efecto es diferente).

Este es el post más “Human Being” de todos los que este recién nacido blog ha decidido publicar desde que decidió tímidamente venir al mundo hace tan solo dos meses y medio.

Quiero con él hacer dos cosas que a priori no están nada relacionadas con la realidad, vivencias y experiencias de las personas en las organizaciones y de las organizaciones con las personas que como sabéis es el leit motiv de  Human Being y su contenido.

En primer lugar quiero agradeceros a todos y cada uno de los que durante estos meses os habéis tomado un minuto de vuestro tiempo para visitar el blog, leyendo alguno de los post que he ido publicando y especialmente a todos aquellos a los que habéis decidido añadir vuestros comentarios.

 Siempre pensé que un blog es como abrir la puerta de tu casa para que la gente vea como la has decorado. Y cuando se deja un comentario  en algún post, de alguna manera pasa a formarse parte del equipo de decoración, así que Gracias de corazón!

No sé si será para bien o para mal, pero cuanto más escribo y más leéis las entradas al pasear por el blog, más ganas me entran de continuar con mi particular proyecto, con sus defectos y con sus virtudes. Creo que durante 2012 seréis testigo de cómo la criatura va creciendo y desarrollándose, al menos ese es uno de mis objetivos; probablemente deje de ser un recién nacido, ganará peso, su mirada cobre nitidez y adquiera una movilidad más avanzada. No obstante su esencia seguirá siendo la misma.

En segundo lugar, Human Being, este  pequeño proyecto que se hizo realidad en Octubre 2011 tras varios meses pensando cómo y cuándo darle vida. En su forma rudimentario, pero en su fondo….vosotros diréis…, os quiere felicitar la Navidad deseándoos que en estas fechas no perdáis ni un segundo de vuestro preciado tiempo en compartir, vivir, disfrutar, y sonreír junto a vuestros familiares y amigos, esos que son en realidad los que importan, los que no deben formar parte de vuestras urgencias sino de vuestras prioridades!

Ojalá el 2012 os permita hacer frente a todos los retos que os estáis marcando en estos días, ojalá os abra espacios para imaginar y crear vuestros proyectos, los personales y los profesionales. Pero, sobre todo, ojalá el 2012 sea un año en el que podáis ser felices, intentad no perder nunca la sonrisa y la iniciativa, porque la combinación de ambas os abrirán todas las puertas que os encontréis en el camino.

Poneros en marcha y llevar a cabo vuestros proyectos con energía y positive thinking! Y vivir cada día del próximo año con la misma energía e ilusión con la que lo hacéis estos días… pensad que cada momento que tenéis por delante it’s Christmas time

Human Being será vuestro cómplice si queréis… y por supuesto yo mismo.

FELIZ NAVIDAD by Human Being & Andrés Ortega

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aCtitud 2012

Siempre me apetece al llegar a estas alturas del año echar la vista atrás, ubicarme    de nuevo en el primer día del año que toca a su fin y sobrevolar mentalmente las hojas del calendario para hacer balance de los 365 días transcurridos. Aunque este año no romperé la tradición y llevaré a cabo el mismo   ejercicio, he decidido también hacer un ejercicio proyectivo, no retrospectivo. Me he ubicado mentalmente en el último día del nuevo año cuya llegada pronto celebraremos.

 

Y, al llevar a cabo ese ejercicio proyectivo, me he quedado francamente preocupado. Las previsiones de todos los estamentos económicos nacionales, europeos y globales no parecen ser demasiado optimistas de cara al próximo año. Sin embargo, he decidido no contribuir a difundir, si cabe aún más, ese halo de negatividad que nos impregna a diario desde hace ya demasiado tiempo.

Sin paños calientes, efectivamente, las perspectivas son muy negativas. Las cosas están mal, y además son susceptibles de empeorar. Muy bien, ahora que lo tenemos tan claro, ¿Qué vamos a hacer? La respuesta a esta pregunta es relativamente fácil. Existen dos alternativas

  1. Maldecir nuestro destino y alabar nuestra mala suerte al tener que:  apretarnos el cinturón un agujero más cada mes; vivir preocupados por no saber si contaremos en los planes de nuestros empleadores a lo largo de los próximos meses;  resignarnos un año más asumiendo que no es momento para progresar en la organización; apretarnos la soga al cuello al ver que la prestación por desempleo llega a su fin; angustiarnos al ver que no llega la llamada o el email deseados con la soñada propuesta de trabajo, ó
  2. Tomar consciencia de aquella frase tan utilizada en los tiempos que corren, y asumir, que, si queremos resultados diferentes, tendremos necesariamente que hacer las cosas de una manera diferente.

Apuesto a que no soy el primero que leéis o escucháis  evidenciando estas ideas. En el ejercicio proyectivo al que me refería al inicio del post, me he imaginado un año 2012 excepcional! He decidido saltarme a la torera los malos augurios y las predicciones más catastrofistas que estoy escuchando. He decidido que esa no es la ACTITUD que me permitirá hacer lo que quiero. Me reservo el derecho de admisión a mis expectativas, deseos y planes para 2012, pero sí que voy a compartir con vosotros cuales creo que son los mecanismos que os permitirán poner a tono vuestro músculo actitudinal. Será mi humilde contribución a que vuestros planes salgan bien.

1.- Hay que tomar un tiempo en asumir, que no vendrá nadie a sacarnos del “atolladero” o a resolvernos los problemas. Queridos amigos, no habrá redentor, el Salvador sois vosotros mismos. Esta premisa, ha de ser necesariamente la primera. Es la que activa el resto de ideas y recomendaciones. Mientras no tengamos claro que esto es así, nada más funcionará.

2.-  ¿Qué quiero conseguir, cambiar, desarrollar, lograr, mejorar, materializar durante los próximos doce meses? Es vital tener claro los objetivos a alcanzar. Aquí, todo vale, todo, siempre y cuando sean objetivos en positivo: desde alcanzar un trabajo, pasando por alcanzar esa tan deseada promoción, lanzarme finalmente a realizar esa actividad que siempre quise practicar, o dar ese giro profesional que en tantas ocasiones nos ha acompañado en nuestros más dulces sueños.

3.- Conocerse mejor. Es un paso imprescindible. Los logros a alcanzar deben estar en consonancia con nuestro perfil competencial y de habilidades. Qué sé hacer, en qué somos realmente buenos, y, al mismo tiempo, en qué no somos excepcionales. Resultará vital mirarse al espejo y asumir lo que tenemos en frente. Nadie tiene que venir a contarnos algo que ya sabemos, pero si es necesario tomar consciencia de nuestras fortalezas y de nuestras debilidades. Igualmente relevante será identificar qué nos apetece hacer. Dar continuidad a lo que ya hacemos porque nos gusta o quizás luchar por dedicarnos profesionalmente a aquello que siempre nos llamó la atención pero que nunca llegamos a realizar por lo incómodo que resulta salir de nuestra “zona de confort”…

4.- Identificar referentes ó modelos a seguir.  Supondrá una ayuda importante a que vuestro plan de acción os resulte creíble y no os suene simplemente a buenas intenciones. La vía para localizar e interaccionar con esos referentes o ejemplos es lo de menos, lo importante es identificarlos y que os resulten convincentes. Está bien que leáis las enseñanzas de los gurús del management, pero creo que sería más efectivo si dedicáis tiempo a escuchar y conversar con un vecino, amigo o conocido que se quedo en la estacada, que dio un giro a su carrera, que consiguió un trabajo, etc y salió hacia adelante a base de reaccionar y trabajar, claro está, con ACTITUD  positiva.

5.- Creer en nosotros mismos. Los cuatro mecanismos anteriores resultarán estériles si no tenemos el convencimiento de que podemos conseguirlo. Tan crucial como el primer mecanismo, que supone tomar consciencia de que somos el motor y la cadena de transmisión que permitirá que el vehículo se ponga en movimiento, resulta vital, tener la plena convicción de que somos capaces de ejecutar nuestro plan de acción. Si tenemos nuestra autoestima por los suelos, habrá que trabajar primero en levantarla; no podemos comenzar el proyecto hasta que no tengamos claro que somos totalmente capaces de ejecutarlo. Si existen dudas sobre nuestra capacidad y motivación para ponernos en marcha, es preferible que no nos pongamos en la línea de salida, de lo contrario, acabaremos abandonando a las primeras de cambio y eso todavía mellará más nuestro necesario ego de cara al 2012.

En resumen, saber que dependemos de nosotros mismos, tener muy claro qué queremos conseguir, realizar un análisis objetivo de nuestras debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades, identificar a quienes ya se pusieron en marcha y llegaron a meta y tener el convencimiento de que somos capaces de hacerlo, resultan mecanismos esenciales para ponernos en movimiento.

No existe otro camino, esa es la aCtitud necesaria para que el 2012 se convierta en un año excepcional para cada uno de nosotros en contra de todas las predicciones. Se trata de trabajar duro para dar la sorpresa a un año para el que a priori no contamos como favoritos, pero ahora ya sabemos cómo activar la aCitud que nos conducirá irremediablemente hacia el éxito.